24 sept. 2009

La torre alada


Me gritan un ¡jaque! y el susto mitigo
para que pueda discernir mi mente.
Al rey lo ataca un peón enemigo,
en un envite sutil y elocuente.

Si tomo el peón es duro el castigo
y la muerte del rey es evidente.
Poseo un peón libre que es mi amigo,
y mis ojos ven su avance inminente.

Busco una estrategia en la contienda
y encuentro una magnífica jugada
que evade el jaque, sin tomar la ofrenda.

Sigo el hilo de esa idea razonada
y el peón avanza en la libre senda
hasta alcanzar la bella torre alada.




Soneto dedicado al “Ajedrez Jubilado”

No hay comentarios:

Publicar un comentario